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Digitalización, Dioscórides, Inteligencia Artificial, Patrimonio documental, Preservación, Universidad Complutense
En 2025 se cumplen 30 años del proyecto Dioscórides, que dio inicio a la digitalización de patrimonio documental de la Universidad Complutense gracias al convenio firmado con los laboratorios Glaxo-Wellcome. Por entonces pocas instituciones en España habían emprendido la aventura de digitalizar sus fondos. El Archivo General de Indias y la Fundación Sancho El Sabio fueron punteros en este campo y ofrecieron su asesoramiento en el despegue del proyecto, así como la Biblioteca Nacional o el Ministerio de Cultura.

En el año 2000 los equipos de digitalización se trasladaron a la Biblioteca Histórica, en la sede del Marqués de Valdecilla, que abría sus puertas tras la rehabilitación del edificio. De esta manera se continuaron digitalizando fondos de las diversas temáticas que alberga la colección. El catálogo CISNE fue dotado entonces de una pasarela que permitió incorporar la base de datos de libros y de grabados.

En la Jornada “La Biblioteca Complutense y la digitalización de su patrimonio: 30 años del Proyecto Dioscórides” que tuvo lugar el pasado 26 de marzo en el Edificio D de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense, se dieron cita representantes del Archivo de Indias de Sevilla, de la Fundación Sancho el Sabio, de la Biblioteca Nacional y de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria (Ministerio de Cultura) para repasar sus experiencias en digitalización y divulgación de los fondos. A continuación, debatieron en una mesa redonda sobre los desafíos iniciales y los retos futuros.
En la sesión de tarde, diversos representantes de la institución presentaron las colecciones digitalizadas del fondo de la BUC (manuscritos, incunables, grabados japones, cartografía, fotografía) accesibles a través de la web Patrimonio Digital Complutense. A continuación se sumó Dolores Romero (de la Facultad de Filología) para moderar una mesa redonda sobre los retos del patrimonio bibliográfico con la perspectiva de la IA y las Humanidades Digitales. Entre los comentarios y preguntas de los asistentes, se habló de la Universidad de Valladolid por la herramienta Transkribus, fruto del proyecto ETSO: Estilometría aplicada al Teatro del Siglo.
Todas las colecciones digitales de la BUC están publicadas en el portal de Patrimonio Digital: https://patrimoniodigital.ucm.es/

Cabecera de la Web de Patrimonio Digital de la Universidad Complutense

Tras la Jornada, concluimos que la digitalización siempre ha supuesto un reto y, tras lo aprendido después de todos estos años, hay que refinar los procesos para ser eficaces y que los resultados perduren en el tiempo. Se requiere una inversión en preservación y mantenimiento que muchas veces supone un freno para el desarrollo de proyectos si la perspectiva es cortoplacista.
La Inteligencia Artificial supone un desafío, pues los cuerpos documentales sirven para su entrenamiento, pero han de contemplarse los derechos de autor para no incurrir en violaciones de derechos de autores o editores. No obstante, teniendo los documentos digitalizados, siempre será posible crear y desarrollar chatbots adaptados a necesidades concretas que pueden irse transformando y adaptando a los requerimientos técnicos, institucionales o de investigación.
Es importante dotar a los objetos digitales de suficientes metadatos, que cada vez son más complejos pero que son los que permiten la versatilidad y clara identificación de las copias.
La digitalización ayuda a conservar los originales y a democratizar su acceso pero también implica un coste de mantenimiento, migración y preservación que hay que prever para asegurar la conservación de las copias. Desde la Biblioteca Nacional se aboga por un Sistema Estatal de Preservación que unifique las prácticas de diferentes instituciones y que garantice la conservación a largo plazo. Esto sería de gran ayuda para instituciones que no cuentan con muchos recursos y han de improvisar soluciones sin apenas asesoramiento.
La difusión es clave porque acerca la digitalización a la ciencia, la investigación y el conocimiento de la sociedad. El uso que hacen los investigadores de nuestras colecciones, es una piedra angular en el avance del conocimiento científico.
En conclusión, el perfil del profesional de bibliotecas es hoy muy diferente al de hace 30 años, y deberá seguir transformándose a medida que la inteligencia artificial y otros desarrollos vayan transformando los procesos de trabajo.