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Entrando la primavera de 1505 Juan Varela de Salamanca sacaba de su imprenta granadina el «Arte para ligerame[n]te saber la le[n]gua arauiga» y el «Vocabulista arauigo en letra castellana», libros ambos de fray Pedro de Alcalá, personaje de quien solo se conoce lo poco que declara y se infiere en los prólogos y notas de estas obras.

Fraile de la orden de los Jerónimos, ya de una edad, en los setenta, de lo que se deduce nacido en torno a 1455. Tal vez nacido u ordenado en Alcalá, después de muchos trabajos, obligaciones e impedimentos era confesor de Hernando de Talavera: quien fue primer Arzobispo de Granada y al que se dedican los libros como protector y mecenas.

Se especula con su origen: los pocos datos biográficos, su dominio de la lengua árabe viva, lo suponen de origen morisco. Sabemos por los trabajos sobre su figura, que las obras estaban compuestas en 1501, pero que el diseño de los caracteres árabes, presentaba una dificultad complicada para las imprentas. De manera que esta se retrasó hasta finales de 1504. Sin embargo, en manos de Juan Varela, los ejemplares estaban listos el 5 de febrero de 1505.

El texto, se presenta a plana entera y a dos columnas, impreso en letra gótica a dos tamaños. Presenta en cada una de las portadas un grabado xilográfico del escudo de armas, con la dignidad eclesiástica, de Hernando de Talavera, en cuyo centro figura rampante el león de San Jerónimo. La parte dedicada a la traducción y transliteración, de la oración y la misa al árabe se destaca por el uso de dos tintas:

La imprenta con tipos móviles, ha encontrado diversas dificultades y oposiciones, de carácter religioso y estético en el mundo árabe hasta época muy reciente. Seguramente estos de Fray Pedro son los primeros libros en que apareció la lengua árabe impresa en caracteres tipográficos, probablemente tallados en bloques de madera. En la década siguiente a estas impresiones granadinas, comenzarían a aparecer los primeros libros impresos en árabe, que se realizarían en Italia.

La obra de Alcalá se contextualiza en el momento posterior a la toma del Reino de Granada y a su integración en la Corona. Su propósito es pragmático, enfocado en la conversión, planteando la idea de presentar la doctrina cristiana en lengua árabe. Resultando, sin embargo, de ello, una obra pionera, por su simplicidad de manejo, didáctica y fundamental, y el testimonio de un dialecto andalusí de una lengua árabe, viva, interferida con las lenguas peninsulares y en uso en el momento.

No deja de ser notable la impresión de esta obra pionera. Juan Varela de Salamanca (ca. 1476- Sevilla, ca. 1555), se revela, entre 1504 y 1508, al servicio del Arzobispo Hernando de Talavera, como una figura fundamental en los primeros tiempos de la imprenta en España. Varela, no se limitará a la impresión de letras árabes, además incorpora imágenes de calidad e ilustraciones a los libros.

Los ejemplares están ilustrados con capitales grabadas y ornamentos. En el verso de las portadas presentan un grabado xilográfico a toda página con – posiblemente – el autor, entregando la obra a Fray Hernando de Talavera, en pose feudal y a cada lado un eclesiástico, que sostienen uno la cruz arzobispal y el otro el báculo pastoral.

Al final del primer libro figura un grabado xilográfico del rey David tocando el arpa enmarcado en una orla:

El segundo termina con un escudo de los Reyes católicos, también en marco:

Contiene además en colofón la marca de impresor o empresa.

Marca de impresor granadina de Varela, en la que se lee el lema: DNS [DOMINUS] MICHI [MIHI] ADIVTOR: NON TIMEBO QVID FACIAT MICHI [MIHI] Hº [HOMO]. [«El Señor es mi ayuda, no temeré lo que me haga el hombre”]

Por los ejemplares conservados parece que, aunque cada parte tiene portada propia y ordenamiento independiente de los cuadernos impresos ( I. sign: a-f8 ; II. sign.: a-z8, A-K8, L6), y aunque se hayan publicado más adelante versiones corregidas independientes, se debieron publicar como obra conjunta. Nuestro ejemplar U/Bc IyR 256, contiene las dos obras, y tal como indica su nota manuscrita en la primera, procede del Monasterio de San Benito el Real, y habrá llegado a la Biblioteca Universitaria, proveniente de las incautaciones derivadas de las desamortizaciones a mediados del siglo XIX.

Las 2 obras se conservan en buen estado, protegidas por una elegante encuadernación mozárabe, con nervios y hierros característicos, restos de cierres metálicos y título decorado con filigrana y color en el canto.

El aval o interés político y eclesiástico del proyecto parece evidente hasta en la iconografía descrita. A la muerte del Cardenal Mendoza (+1495), Fray Hernando de Talavera pasa a ser confesor de Isabel la Católica, y consejero de los Reyes. Fue éste quien aconsejó a la reina que encargase la Gramática a Nebrija, y quien impulsó la obra de Fray Pedro.

De nuestro lexicógrafo arabista, no sabemos más, ni siquiera cuándo y dónde murió, sin embargo podemos asegurar que el Vocabulista es el primer diccionario bilingüe castellano con una lengua viva. Y que el Arte, además de ser obra pionera en la historia del libro impreso, es una de las fuentes más importantes para el conocimiento del árabe hablado en la España de fines del medievo.

Para saber más:

Cuesta García de Leonardo, María José : El arzobispo Talavera, el gramático Alcalá y el impresor Varela. Granada, 1503-1505, en Ars bilduma, ISSN-e 1989-9262, Nº. 13, 2023, p. 19-36.

Zwartjes, Otto : «Algunas observaciones sobre el Vocabulista arauigo en letra castellana (1505) de Pedro de Alcalá y el Vocabulario español-latino (c. 1495) de Antonio de Nebrija», en Calero et al. (eds.): Métodos y resultados actuales en Historiografía de la Lingüística, Münster, 2014, p. 753–762.