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El monte Helicón, consagrado a Apolo y las musas como puerta al mundo de los dioses, había de ser subido trazando un movimiento espiral por su ladera. Así, de forma simbólica, el camino se iba acortando a medida que se alcanzaba la cima y se aproximaba la unidad divina, el centro. También de esta forma, como narra Ovidio en las Metamorfosis, y como refleja Italo Calvino en su Por qué leer los clásicos: “las formas e historias terrenas repiten las formas e historias celestes, pero unas y otras se entrelazan en una sola espiral.”

La Torre de Babel, construida por los descendientes de Noé para alcanzar el cielo, es descrita como una espiral ascendente.

Grabado de Gustavo Doré en La Sagrada Biblia. Barcelona : Montaner y Simon, 1883.

[Disponible en: https://uvadoc.uva.es/handle/10324/52881 ]

En la Biblioteca de Babel, Borges también habla de una «escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto».

La espiral está presente en la naturaleza en forma de brotes, semillas (como el girasol), ADN, tornados, telas de araña, huellas dactilares o galaxias que crecen a partir de esta estructura. No parece ser algo casual, sino que atiende a una mayor eficacia de la agrupación material dentro de un espacio limitado. Y es que en un espacio finito la entropía tiende, en realidad, a estructuras altamente organizadas, como los toros y las espirales​. La espiral como potencia, como posibilidad de expansión, pues muchos procesos tanto de crecimiento como de disminución parecen seguir este patrón.

Esta autosimilitud fractal de muchos patrones de la naturaleza, a micro y macro escala, ha sido imitada por el arte y la filosofía.

El órden jónico tiene como uno de sus elementos más característicos las volutas en los capiteles y, en el arte barroco, la columna salomónica representa un vínculo terrenal con lo elevado por su fuste en espiral.

Grabados de los Cinco órdenes de arquitectura de Vignola y detalle de la Biblioteca Histórica de Santa Cruz
http://uvadoc.uva.es/handle/10324/40480

En el hinduismo se representa la energía kundalini como una serpiente enroscada en la base de la columna vertebral. El despertar de esa energía se representa mediante la ascensión de la serpiente.

Marca del impresor Robert Estienne

El grabador Claude Mellan es conocido por su famoso grabado de Cristo, realizado en 1649 mediante una sola línea espiral que parte de la nariz y va tomando diferentes grosores para formar el rostro.

Curiosamente Mellan es uno de los grabadores que participa en el volumen «De florum Cultura libri IV», donde podemos ver la imagen de un caracol antropomorfo.

Grabado de: Ferrari, Giovanni Battista, et al. Io. Bapt. Ferrarii… e Societate Iesu De florum cultura libri IV. Romae: excudebat Stephanus Paulinus, 1633 [Disponible en: https://uvadoc.uva.es/handle/10324/83736 ]

Aunque Rubén Darío dice en su poema que el caracol tiene forma de corazón, este animal carga con su propia casa espiral a cuestas. Su imagen simboliza el progreso, la resiliencia, la paciencia, la conexión, e incluso la Resurrección en el cristianismo.

Caracol situado en la parte izquierda de la abigarrada fachada gótico-isabelina del Colegio de San Gregorio en Valladolid. Aseguran buena suerte a quien sea capaz de divisarlo entre tanto elemento decorativo.

Los caracoles aparecen representados como gigantes enfrentándose a caballeros armados en multitud de manuscritos medievales (sobre todo de los siglos XIII-XIV en determinadas zonas de Francia e Inglaterra). El significado sigue siendo bastante misterioso, aunque Marian Bleeke, profesora de arte medieval en la Universidad de Chicago, los ha investigado y concluye que «La idea básica es el vuelco de las jerarquías existentes o esperadas. Se supone que es sorprendente e incluso divertido, creo que hoy lo entendemos de modo implícito». (Fuente: https://www.bbc.com/mundo/articles/cerlz0v9lnwo) La British Library tiene todo un artículo dedicado a esta materia: https://www.bl.uk/stories/blogs/posts/knight-v-snail

Marginalia del Salterio de Gorleston, 1310-1324, MS 49622, f. 193v.

Los grabados de los caracoles del fondo de la Biblioteca Histórica son bastante más inofensivos.

Dentro de nosotros también tenemos una estructura espiral, la cóclea, que precisamente significa caracol en latín. Esta parte del oído interno transforma las vibraciones mecánicas en pulsos eléctricos gracias a las células ciliadas, que se disponen dentro de esa espiral de forma que la situadas en el exterior se encargan de las altas frecuencias y las del interior de las bajas. Esto nos permite oír y disfrutar, entre otras cosas, de la música.

Grabado en: Schott, Gaspar. Magiae vniversalis naturae et artis pars II: acustica…Bambergae: sumptibus Joannis Arnoldt Cholini.., 1674

El matemático canadiense Michael Sterling inventó el Bernoulli Involute inspirándose en la espiral logarítmica y como homenaje a Jacob Bernoulli, que estudió esta forma a la que llamaba spira mirabilis.

La proporción áurea, también conocida como la divina proporción, da lugar a la llamada espiral áurea, que parece guardar el secreto de la belleza o, al menos, de la perfecta armonía. El primero en hacer un estudio formal del número áureo fue Euclides, que lo definió en su Libro Sexto de Los Elementos. Se trata de una proporción definida como el valor numérico de la proporción que guardan entre sí dos segmentos de recta a y b (a más largo que b). 

Definición del numero áureo en: Euclides. Elementos geométricos de Euclides. En Brusselas: por Francisco Foppens, 1689. [Disponible en: http://uvadoc.uva.es/handle/10324/34730 ]

Y este número áureo es el que se obtiene al dividir cualquier número de la secuencia Fibonacci por el anterior: la respuesta siempre es cercana al 1,61803. Por eso la secuencia Fibonacci es también conocida como secuencia dorada.

Espiral dorada obtenida al hacer cuadrados adyacentes con las dimensiones Fibonacci

Muchas obras antiguas parecen seguir esta proporción, entre ellas la gran pirámide de Giza o el Partenón. El número áureo es conocido como Φ (Phi) por Fidias. Se cree que el escultor y matemático aplicó este número a las esculturas del Partenón.

Quizás también Octavio Paz vio en la casa espiral del caracol ese reflejo de lo inmenso a pequeña escala cuando dijo: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal.

Salgamos de esta espiral con el epitafio que eligió Bernoulli para su tumba. Tras estudiar y quedar fascinado toda la vida con esta forma, quiso que plasmar en su epitafio : Eadem mutata resurgo («Igual pero diferente, renazco»).

Epitafio de Jacob Bernoulli en la catedral de Basilea (Suiza)